Tag Archives: destino

El parque

Standard

Sentado en el parque observaba a otro hombre que caminaba despacio y mantenía sus ojos casi cerrados mientras su brazo izquierdo cruzado sostenía su brazo derecho, y la mano derecha sostenía su mandíbula; con un dedo índice que abrazaba su mejilla y señalaba al cielo.

El otro hombre era una versión más acalorada de sí mismo, a juzgar por las mejillas rojas. Ambos vestían pantalones color beige y zapatos café, y una camisa con cuello y mangas cortas. Era evidente que también compartían algún tipo de problema o angustia, grande o pequeña. No supo distinguir si la ira, un riesgo de derrame lagrimal, o el estar sumido en pensamiento, le hacían caminar viendo no más que sus propias pestañas.

Casi cómodamente sentado, disfrutaba del paisaje y esperaba a que el tiempo pasara y las cosas mejoraran, porque Dios es sabio y grande, y maneja el destino. Estaba seguro de que la amaba, y no había necesidad de demostrarlo más allá de llevarse bien cuando estaban juntos, y no verse mientras no se llevaban bien; habiendo tantos objetos de afecto, ¿para qué centrarse en uno tan demandante y explosivo?

Mientras tanto, el caminante incesable decidía si ir a comprar un chocolate o una manzana; pues tenía hambre. Y luego de eso decidiría si emprendería una lucha consigo mismo y con la terquedad de ella. No sabía si la amaba de verdad, ni por qué, pero no podía ni quería vivir sin ella.

Ganó el orgullo, y no por un tiempo; corrompió la duda como agente oxidante; fatigó el tiempo como en una maratón. ¿Para el caminante, pensando? ¿Para el paciente, sentado esperando? Definitivamente no para el tercer hombre que no estaba en el parque, porque estaba actuando.

Advertisements

Gota en el mar…

Standard

Resplandece ante ojos llenos de intriga y duda, para eventualmente esconderse ante la respuesta común hacia lo desconocido.

Una gota en un vasto mar que la arremolina, así como a mí la vida. Y ella me contó su historia en un breve instante en el que nos encontramos, por fortuna de ambas y por motivos que sólo sabrá el destino.

Las voces susurran cerca suyo desde el día en que sus moléculas dejaron de ser átomos individuales, y las mismas la aventuraron a seguir un camino indefinido que no tiene sendas ni sensores de calor para identificarle. Extrañas son aquellas iguales a ella en apariencia; descendientes de la misma fórmula de composición. Por centenas a su lado, pero tan lejanas al mismo tiempo.

Nada esconde esa transparencia translúcida, pero no evita que lo único que se pueda ver es lo que está atrás, al lado y al frente de ella, no lo que es invisible y sagrado como la historia misma de lo eterno.

Viaja, viaja en dirección contraria a la marea, porque así le dictó la vida desde el momento en que supo que la tenía.